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26 de septiembre de 2012

Papiro egipcio que asegura que Jesús tuvo una esposa sería falso, según estudioso inglés



Obvio, la Iglesia tenía que desmentirlo, dirá más de alguno... lo cierto es que, ante la noticia de la semana pasada -el descubrimiento de un papiro egipcio que atestigua una "esposa" de Jesús-, el mundo académico continúa dándonos motivos para enriquecer nuestra comprensión del caso... porque verá usted, ilustre lector, que aparezca un papiro egipcio de antigua data, que diga que Jesús tuvo una esposa, no es indicio suficiente para suponer que efectivamente Jesús sí tuvo una esposa... es como si, en el siglo XXX desenterraran una biblioteca o una librería de nuestra época y apareciera ante la vista de los arqueólogos un bien conservado ejemplar de El Código Da Vinci, de Dan Brown... si algún estudioso se dedicara a reconstruir la historia de nuestro tiempo, podría alegremente concluir que los cristianos del siglo XXI creían que Jesús tuvo como esposa a María Magdalena y de cuya familia descienden los merovingios y los reyes de Francia. Una conclusión disparatada... la misma que podríamos sacar si, sólo por tener un papiro antiguo que diga algo, nosotros lo creamos sin pensar...
Ahora -volviendo a nuestro tema-, Francis Watson, estudioso de la Universidad de Durham, Inglaterra, plantea que el papiro es falso. ¿De dónde saca sus conclusiones? Esto y mucho más -además de un poquito de Teología Bíblica para refrescar nuestra comprensión de los símbolos y el significado de las palabras en el lenguaje del libro sagrado-, en el siguiente artículo de Religión en Libertad.

27 de julio de 2012

El Papa San Pío X y los Juegos OIímpicos


A propósito de la fiesta magna del deporte, que comenzamos a vivir desde hoy en Londres, quiero traer a la luz un curioso artículo, emanado de la Sala de Prensa de la Santa Sede, en que revela las simpatías deportivas del Papa San Pío X (1903- 1914). Valga como homenaje de El Buen Consejo al espíritu de paz y de fraternidad en que se inspiran las Olimpíadas.

Ciudad del Vaticano, 27 julio 2012 (VIS).- Corría el año 1908 cuando Roma, tras una grave crisis económica renunció a las Olimpiadas que fueron finalmente celebradas en Londres. Ese mismo año, el inventor de los Juegos, el francés Pierre De Coubertin, pidió ayuda a la Santa Sede para promover las Olimpiadas y fue el mismísimo Papa San Pío X quien le ofreció su apoyo.

Han pasado más de cien años y por tercera vez, Londres será la anfitriona de las Olimpiadas. La XXX edición de los Juegos Olímpicos comenzará esta tarde en la capital británica.

Estos interesantes momentos de la historia al inicio del Novecientos se recogen en el libro “Pío X y el deporte” de Antonella Stelitano. Una época en la que menos del 1% de la población hacía deporte y quién lo practicaba lo hacía como adiestramiento militar o como pasatiempo de la clase noble, tal y como explica la autora en una entrevista realizada por la Radio Vaticano.

“San Pío X (…) vio la posibilidad de que el deporte fuera educativo. (…) Una forma de acercar a los jóvenes, para que estando juntos siguieran una reglas y respetaran al adversario. Creo que -continúa diciendo la autora- entendió que era posible hacer que las personas estuvieran juntas de una forma muy simple, unirlas sin problemas de raza, religión o ideas políticas diferentes”.

Ante la dificultad de aquella época de comprender la gimnasia, Antonella Stelitano recuerda, al final de la entrevista, las palabras que el Papa San Pío X habría dicho a uno de sus cardenales: “Muy bien. Si no entienden que es algo que se puede hacer, me pondré yo a hacer gimnasia delante de todos; así verán que si la hace el Papa, la puede hacer todo el mundo”.





21 de mayo de 2012

Los documentos filtrados y la indignación vaticana



Ofrecemos una traducción propia del artículo del vaticanista Andrea Tornielli, quien en su blog Sacri Palazzi nos da sus impresiones del libro Sua Santità: Le Carte Segrete di Benedetto XVI. Para reflexionar sobre lo que significa atentar contra la privacidad de una persona -en este caso el Santo Padre- y las pugnas al interno del Vaticano que algunos aprovechan como fuente de ganancias.


Queridos amigos: He terminado recién de leer el libro Sua Santità. Le carte segrete di Benedetto XVI, que contiene los Vatileaks, documentos que una fuente interna al Vaticano entregó al periodista Gianluigi Nuzzi. Como sabrán, la Santa Sede reaccionó con extrema dureza, definiendo la operación como “un acto criminal”, anunciando que “cumplirá los pasos oportunos” y pidiendo también la colaboración internacional.

Es evidente y también comprensible la gran irritación del Vaticano, que ve publicados apuntes, memorandum, apuntes y cartas escritas hace pocos meses o pocas semanas. No sabiendo cuáles elementos legales puedan invocarse para ir contra la publicación, me parece obvio que la Santa Sede tiene un problema de seguridad interna y que el “acto criminal” fue realizado por alguien que trabaja al interno del Vaticano, que tuvo acceso a los archivos, que es alguien capaz de interceptar cartas que están en el escritorio del Papa, de su Secretario y del Cardenal Secretario de Estado. Alguien que sigue un proyecto preciso, cuyos contornos no son aún muy evidentes. Sin embargo, el problema viene de más arriba, y tiene que ver con quienes lo idearon.

Por lo que me parece, la investigación interna para descubrir a los responsables aún camina a tientas en la oscuridad, los tres ancianos cardenales encargados de la investigación (Herranz, Tomko y De Giorgi), recibieron los resultados del trabajo realizado por la Gendarmería Vaticana y me parece que no hay elementos precisos que inculpen a alguien en particular, no obstante no sea tan grande el número de personas que podían tener acceso a las cartas pasadas por la mesa del Papa y de su secretario. Desde este punto de vista, la institución de la comisión investigadora -anunciada con un mes de anticipación por el Sustituto Becciu y establecida el 25 de abril pasado, como también el comunicado de la Santa Sede, parecen ser un intento de evitar que filtraciones de documentos se repitan en el futuro. Sin embargo, tres meses después de las primeras filtraciones, la solución se ve todavía lejana, por el momento.

No se puede dejar de notar, por otra parte, que el duro comunicado vaticano pasa a ser un regalo involuntario para el autor del libro. Obviamente quien ha preparado la declaración, queriendo así mandar una señal precisa, no tenía esta intención.

Volviendo al libro, hay ciertamente un notable interés documental, por los papeles que pone a disposición. He podido constatar que no sale confirmado el cuadro que, en algún caso incluso yo, sin tener los documentos en la mano, en mi modo humilde y más fragmentado, había ilustrado. Por ejemplo, en el caso del encuentro entre el Papa y el Presidente italiano Giorgio Napolitano, el 19 de enero de 2009. Sobre aquel almuerzo -no cena- habló ampliamente el periódico italiano Il Giornale cuatro días después de ocurrido.

Es también interesante el apunte sobre el episodio, objetivamente inquietante, del automóvil de la Gendarmería Vaticana, con patente de la Santa Sede, que la noche del 10 de diciembre de 2009 fue abollado a golpes mientras sus ocupantes cenaban en un restaurante romano. En este caso, también se confirma la reconstrucción realizada por Il Giornale, como da testimonio un artículo escrito días después del incidente ocurrido la noche de Navidad de aquel año, cuando el Papa fue precipitado a tierra por una ciudadana suiza con problemas psíquicos.

Lo mismo vale para los párrafos dedicados al caso Williamson -el obispo lefebvrista que niega el Holocausto perpetrado por los nazis- y a la revocación de la excomunión de los obispos seguidores de Lefebvre: en el libro, Nuzzi propone de nuevo el informe del encuentro que se realizó en la Secretaría de Estado, hecho público en agosto de 2010 en el libro Ataque a Ratzinger. Lo mismo vale para la reconstrucción del desencuentro por el control del Toniolo y la voluntad de nombrar a Giovanni Maria Flick al lugar del Cardenal Tettamanzi, y por el debate y las tensiones internas generadas por el proyecto de comprar el Hospital San Rafael con los dineros del Instituto de Obras para la Religión -el Banco Vaticano.

Ofrecen en cambio nuevos detalles que completan un cuadro sólo en parte las cartas del ex director del diario de la Conferencia Episcopal Italiana, Dino Boffo, al secretario del Papa, mientras abren temas nunca antes vistos las comunicaciones relativas al nombramiento del Cardenal Angelo Scola a la sede de Milán, como otros documentos que hacen comprender algunas dinámicas internas en el Vaticano.

No estoy de acuerdo, sin embargo, sobre lo que escribe Nuzzi en la introducción y con lo que han afirmado quienes han presentado su libro en la prensa: cuando sostienen que es inoportuno preguntarse sobre quién fue el que extrajo del Vaticano un paquete tan macizo de documentos, en vez de centrarse en los documentos mismos. Es obvio que es necesario mirar los documentos que, reitero, contribuyen a reconstruir con mayor riqueza de detalles sucesos que ya conocíamos. Pero creo que sea igualmente importante, para descifrar las dinámicas internas de la Santa Sede, ponerse la pregunta sobre qué cosa sucedió y sobre qué pugna se está desarrollando en los palacios del Vaticano, sobre quién y por qué haya querido efectuar esta filtración de documentos sin precedentes. Y el señor Nuzzi me disculpará si me es difícil creer la explicación que da sobre la fuente “María” -bajo cuyo nombre se esconden el o los informantes que filtraron los documentos privados del Vaticano-, que decide hacer salir paquetes de documentos sólo porque quiere “transparencia”.

19 de mayo de 2012

El Papa pierde la paciencia: El Vaticano buscará y llevará a los Tribunales a los autores de filtraciones de documentos privados




Un libro, cuya portada reproducimos aquí, fue escrito sobre la base de cartas enviadas al Papa Benedicto XVI por parte de jefes de Estado de Europa y que abordan casos extremadamente delicados. Ya el hecho de sustraer documentos reservados al Santo Padre, como cualquier persona, constituye un delito de hurto, mientras que publicarlas es delito de receptación. Cuando el morbo -o el querer perjudicar directamente a personas en concreto, con malas intenciones- da pie para violar un derecho humano tan sagrado como la privacidad de una persona, a todas luces merece nuestra mayor condena y repudio. Es por esto que la Sala de Prensa de la Santa Sede reacciona contra la publicación del libro y emite esta nota:

Nota de la Sala de Prensa de la Santa Sede
ante nuevas filtraciones de documentos reservados de la Curia Romana
y del Santo Padre el Papa Benedicto XVI


“La nueva publicación de documentos de la Santa Sede y de documentos privados del Santo Padre no se presenta ya solo como una discutible –y objetivamente difamatoria- iniciativa periodística, sino que asumen también claramente las características de un acto criminal.

El Santo Padre, así como sus diversos colaboradores y los emisores de los mensajes a él dirigidos, han visto violados sus derechos personal de reserva, intimidad y libertad de correspondencia.

La Santa Sede continuará investigando en los diversos asuntos de violación de la privacidad del Santo Padre –tanto como persona como la suprema autoridad de la Iglesia y del Estado de la Ciudad del Vaticano- y dará los pasos oportunos a fin de que los autores del robo y de la divulgación de noticias secretas, además del uso también comercial de documentos privados, ilegítimamente adquiridos y mantenidos, respondan por sus actos ante la justicia. Si es necesario, para este fin, se solicitará la colaboración internacional".

14 de mayo de 2012

Misa en lengua vernácula sí, pero bien traducida



El experto en temas de Iglesia, Sandro Magister, presenta un libro del autor alemán Uwe Michael Lang, liturgista altamente estimado por el Papa Benedicto XVI, en que reflexiona sobre la traducción de los textos litúrgicos del latín a las lenguas modernas. 

La discusión sobre los criterios para la traducción de los textos latinos del Misal Romano es cada vez más intensa, luego de la carta escrita por Benedicto XVI a los obispos alemanes, reproducida íntegramente en www.chiesa:


Pero en estos mismos días ha sido publicado en Estados Unidos un libro que la avivará todavía más:


El país en el que se publica el libro, Estados Unidos, es también aquél en el que – desde el primer domingo de Adviento del año pasado – se puso en vigencia una nueva traducción en inglés del Misal Romano que responde precisamente a los criterios expuestos por Benedicto XVI y magníficamente argumentados y documentados en el libro: criterios de los cuales estaba alejadísima la anterior traducción.


21 de enero de 2011

"Déjame nacer: El aborto no es un derecho" de Magdalena del Amo



Estamos asistiendo a un cambio social sin precedentes en la historia. La cultura de la muerte está echando raíces en el tejido social de manera casi silenciosa. Que el aborto se haya admitido como un derecho de la mujer y un avance más de la sociedad del bienestar es una prueba de la anestesia generalizada de una humanidad que ha dejado atrás sus valores y camina sin rumbo, sin esperanza.
Los países ricos abortan libremente e imponen sus políticas demográficas a las naciones en vías de desarrollo a través de la “salud reproductiva” y las políticas de igualdad. Nada de esto hubiera sido posible sin los planes de acción acordados en las Conferencias de las Naciones Unidas y la IPPF, promotora del aborto para las menores sin consentimiento paterno e impulsora de la promiscuidad y la masturbación entre los niños. Todo ello, claro está, refrendado por gobiernos mal llamados progresistas.

El libro aborda de manera global el entramado de la cultura de la muerte con sus diferentes radios, y desvela los aviesos planes del feminismo de género y su pretensión de deconstruir la sociedad aboliendo la polaridad sexual y propiciando la destrucción de la familia y la dignidad de los seres humanos.

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