En el miércoles de ceniza el Papa Benedicto XVI abrió el tiempo de Cuaresma con una celebración eucarística en la Basílica de Santa Sabina al Aventino y el rito de la imposición de las cenizas.También en nuestros días, la humanidad necesita esperar de un modo más justo -ha explicado Benedicto XVI durante la homilía- de creer que eso es posible, a pesar de las desiluciones de la experiencia cotidiana. Iniciando una nueva Cuaresma, un nuevo camino de renovación espiritual, la Iglesia indica la conversión personal y comunitaria como única via no ilusoria para formar una sociedad más justa, donde todos puedan tener lo necesario para vivir de acuerdo a la dignidad humana.
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