5 de enero de 2011

PEDOFILIA: No es oro todo lo que brilla. Varias acusaciones contra sacerdotes en EE.UU. son del todo falsas, según Procurador del Estado de California


Como digo a menudo, esto no lo leerán en la prensa, menos en aquella que tiene que llenar espacios con golpes de rating cuando no sucede nada -durante vacaciones- o cuando algún escandalillo de turno hay que cubrir. Este artículo, originalmente en inglés, da cuenta del aprovechamiento de algunos para tomar parte en las indemnizaciones que la Iglesia en EE.UU. ha comenzado a pagar a las víctimas de abusos sexuales por parte del clero. ¡Muchas son falsas! Todo sea por ganar dinero... de manera fácil.
Por Dave Pierre, autor del libro El Doble Standard: Abusos Sexuales y Ataques contra la Iglesia Católica (que, lamentablemente, aún no es traducido al español).
 
En una decena de páginas, parte de una sorprendente declaración prestada recientemente a la Corte Suprema del condado de Los Ángeles, el veterano abogado Donald H. Steier ha declarado que sus investigaciones sobre abusos sexuales por parte de sacerdotes católicos han puesto a la luz un enorme fraude, revelando que muchas acusaciones son completamente falsas.

El abogado Steier ha tomado parte en más de cien casos que involucran el clero católico de Los Ángeles. En su misiva, el señor Steier declara: Un agente retirado del FBI que ha trabajado conmigo para estudiar muchas acusaciones en las causas contra el clero me dijo que, a su juicio, más de la mitad de las afirmaciones hechas en las causas contra el clero eran del todo falsas o absolutamente exageradas, que no podían sostener una acusación de abuso sexual infantil (las frases en negrita provienen del original).

Steier añadió: En muchos casos mis investigaciones han proporcionado elementos objetivos, que no podían conciliarse con la veracidad de las afirmaciones subjetivas. En otras palabras, en muchos casos objetivos se ha demostrado que las acusaciones eran falsas.

Las declaraciones de Steier, experto en denuncias contra el clero católico de Los Ángeles, son un golpe. Steier pide, a propósito, de abrir los ojos:

He tenido clientes sacerdotes acusados que se han sometido a pruebas con el detector de mentiras, realizadas por expertos del FBI, de la Policía de Los Ángeles (LAPD) y del Departamento del Sheriff. En muchos casos estas pruebas han determinado la negación del delito al probarse la veracidad de cuanto decían los sacerdotes. En otros casos he ofrecido a la propia parte acusadora someterse al detector, cosa que muchos rechazaban.

Soy consciente de algunos demandantes declaraban haber sido objeto de abusos sólo después que otra persona -a veces un familiar- había recibido una reparación financiera por parte de la Arquidiócesis de Los Ángeles u otra institución católica.

En mi investigación de muchos casos, he visto que las historias de algunos acusadores cambiaban significativamente con el tiempo, a veces alterando años, lugares y el trabajo que realizaba. En todos los casos, los cambios parecían mirar a agravar las acusaciones contra mis clientes, o el aumento drástico de los daños alegados.

Soy consciente que falsos recuerdos pueden ser plantados o creados por procesos psicológicos o por terapeutas que podría caracterizar como "defensores de las víctimas"  o como "absolutos charlatanes".

Como ejemplo, Steier menciona: Más de ciento siete Certificados de Mérito Psiquiátricos, que deben presentarse, firmados por un profesional de la salud, en estos casos, como lo contempla el Código de Procedimiento Civil de California (§ 340. 1) antes de la presentación de un abuso, fueron firmados por el mismo terapeuta.

Estas declaraciones fueron firmadas y enviadas por Steiner "bajo pena de perjurio" con fecha 30 de noviembre de 2010, y presentadas oficialmente a las 11 de la mañana ante el Tribunal Superior del Condado de Los Ángeles (aquí puedes ver las declaraciones en toda su extensión, en lengua original:
páginas 1, 4, 5, 6, 7, 10).

Steier nombra también al grupo de defensa SNAP (Red de Sobrevivientes de Víctimas de Abusos de Sacerdotes):

Ellos mantienen una página de internet con un foro interactivo y un tablero de mensajes, donde la gente puede compartir información entre las presuntas víctimas, como la identidad de los presuntos autores, su supuesto modus operandi y otros detalles del abuso alegado. En efecto, una persona que quisiera hacer una afirmación falsa de abuso sexual contra un sacerdote podría ir a ese sitio web y encontrar un "modelo" de las acusaciones para hacer que coincida con las denuncias hechas por otras personas. La policía utiliza el sitio web del SNAP para tratar de localizar nuevas víctimas y denuncias contra sacerdotes católicos.

La SNAP se defendió de estas acusaciones del abogado Steier por medio de un desesperado comunicado de prensa, con fecha 13 de diciembre de 2010, en el que se burlaban de las declaraciones calificándolas de "maniobra legal", "una de las más escandalosas e hirientes jamás realizadas por un abogado defensor de la Iglesia". Además de considerar que podría presentar una queja ante el Colegio de Abogados de California, el SNAP exigió que el Cardenal de Los Ángeles, Roger Mahony, "denuncie las declaraciones de Steiner y revele cuánto dinero de la Arquidiócesis se ha prestado a Steiner" (Vaya, la última vez que revisé, la SNAP se negó rotundamente a revelar la cantidad de sus propios ingresos que depende del número de abogados con los que colabora estrechamente).

Hay una ausencia flagrante en la declaración de SNAP: la organización no refuta ni niega ninguna de las acusaciones concretas realizadas por Steier. Simplemente las califica de "escandalosas" y "dolorosas".

Es una verdad innegable que se verificaron abusos sexuales realizados por sacerdotes católicos, y que hubo obispos que no repararon en nada los daños causados -en muchas ocasiones, con su silencio lo empeoraron todo-, cosas que forman parte de un oscuro capítulo de la historia de la Iglesia. Sin embargo, importantes medios de comunicación han ignorado el matiz de aprovechamiento que muchos quieren sacar de esta oleada de acusaciones contra la Iglesia. La escritora Dorothy Rabinowitz, del Wall Street Journal, dice: La gente tiene que comprender que, lo que comenzó como un esfuerzo serio, degeneró en una enorme oportunidad de hacer dinero, una estafa a gran escala. La Sra. Rabinowitz hizo estas declaraciones en 2005. Desde entonces, la Iglesia ha repartido más de mil millones de dólares adicionales como indemnizaciones a las víctimas.

¿Será el 2011 un año en que, por fin, los medios de comunicación comenzarán a echar un vistazo más profundo a las acusaciones realizadas contra la Iglesia? ¿Qué pasa con las relaciones sospechosas entre el SNAP y muchos medios de comunicación? Como dice Vincent Carroll en el Denver Post: Fraudulentas, o muy dudosas acusaciones, es la cosa más común que se reconoce en la cobertura de los escándalos de la Iglesia, lo que no debe sorprender dado el monto monumental de dinero que varias diócesis han pagado a lo largo de los años (10 de octubre de 2010).

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